sábado, 20 de marzo de 2010

SER PARECIDA A MI.

No fue el labial, ni las minifaldas, ni la laca de cabello


Lo que despertó a Julina.

Las hondas de luz que nacían en sus caderas estrellándose en el aire como las olas de mar

Tampoco fueron nada, ni tampoco fue lo mismo.

Despertar: ver el mundo al revés, con los brazos flacos para voltearlo

Tan al revés estaba el mundo, que Julina se halaba sola en pleno camino a la confianza

Cruzar terrenos áridos y oscuros, caminos polvorientos.

Los terribles dioses que han creados los hombres la persiguen

Oh Julina, busca el viento, un trozo de pan, un salto de miel, la vena principal de tu alma.

No, esto tampoco la llevo a despertar.

Ni la agonía, cuando solo era agonía.

No sabía la pobre si la luna hablaba, gritaba, o como diría el perdido, brilla, querida, simplemente brilla.

Julina, despertar: ver el mundo al revés, in humano, in crédulo, in dependiente, muerto.

Tener los brazos flacos para voltearlo.

Tan al revés que solo la rodeaban cobardes guerreros de la pantalla.

Los brazos flacos, pero al fin brazos! Con la cabeza, con las piernas, con todo para voltearl el mundo,

Hasta con una brillante espada de silencio, un silencio que los muertos desconocen.

Y no fue eso lo que la hizo despertar, no.

Como grito en medio de la noche, la despertó el horror, o la felicidad, no lo sé.

Despertó cuando descubrió que todo se hallaba en sus manos.

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